martes, 28 de agosto de 2007

CÓMO DESMANTELAR UN FILM HOLLYWOODIENSE



Anacronismos e incongruencias en la película “El único”

Es cierto, a veces duele la manera en que la industria de Hollywood trata a la ciencia ficción, y el caso enigmático de la película “El único” (The One, 2001), protagonizada por Jet Li y cuyo guión es obra del director, James Wong, y de Glen Morgan, nos ofrece una nueva oportunidad para desechar la paja del grano en el mundo de la CF.

De este film señalaría varias cuestiones que no se han tenido en cuenta a la hora de elaborar el guión y que demuestran, a mi juicio, errores de base en la película.

“El único” trata sobre un asesino que se dedica a viajar por el multiverso asesinando a representaciones de su propio “yo” en otros universos con la finalidad de ser el único, el ser más poderoso. En primer lugar, aplaudo la idea de que si muriese una representación de ti mismo en otro universo, su esencia vital se reparta entre los otros “yo” de los otros universos paralelos. Es ésta la que les sirve para construir toda la acción trepidante que configura el film.

Pero analicemos detenidamente el planteamiento.

En primer lugar, mientras visualizaba “El único”, me surgió una pregunta esencial basada en una ley física universal que se recuerda en otras películas de Hollywood, como en Regreso al futuro (Back to the Future, 1985): “Una misma materia no puede ocupar el mismo espacio al mismo tiempo”. No soy ningún científico, ni mucho menos, pero cada vez que Jet Li se cruzase con otros “yo” y se tocasen, ¿no se distorsionaría la existencia por romperse esta ley? Esta pregunta queda volando dudosa en el aire, ya que se podría argüir que en realidad no es el mismo y exacto espacio el que ocupan.

Por otro lado, en la película señalan que el personaje de Jet Li ha asesinado a más de cien “yo”. Sin embargo, ¿Qué es el multiverso? El conjunto de representaciones de varios universos, donde un universo difiere de otro en algo diferente, o en todo, o en gran parte. Podemos concluir que hay un número infinito de universos. En el caso de Jet Li únicamente, su personaje puede tener un infinito de “yo” distribuidos cada uno en un universo diferente.

Presuponiendo que el universo comenzase con nuestro nacimiento, a cada milésima de segundo tomamos decisiones, realizamos acciones que por nimias que sean éstas influyen en nuestra vida y cada una de ellas genera un camino y abre nuevas posibilidades. Entonces, cada milésima de segundo se genera una posibilidad diferente de nosotros mismos y cada una de ellas sería un universo. Sólo de nuestra vida, a cada año que pasa, las posibilidades de nosotros mismos han crecido en una proporción inimaginable. Hasta aquí, ya poseemos un cantidad limitada, pero de enormes proporciones, de representaciones de nosotros mismos.

Aún así, solo estamos teniendo en cuenta al sujeto, no al entorno. Cualquier cambio en el entorno supone una diversificación en el tiempo y la creación de otro universo paralelo que forma parte de ese multiverso. Por tanto, cada instante se generan otra cantidad inimaginable de universos. Tras esa reflexión, es fácil pensar entonces que los universos son infinitos.

¿Y si añadimos el factor tiempo? Según Nietzsche, el tiempo es infinito, lo cual elimina la simple concepción humana del tiempo lineal y construye una visión macroexistencial del tiempo como cíclico. Así que el tiempo no tiene principio ni final, y en tal caso nosotros podemos repetirnos en el universo, y las variantes de nosotros mismos también pueden repetirse.

De esta forma se deduce que el argumento de la película es imposible. El personaje de Jet Li jamás podría conseguir convertirse en “el único” porque la posibilidad de representación del “yo” es infinita y una vida humana dedicada a asesinarlos sería incapaz de cumplir tamaña tarea. Es como si el propio universo se hubiese defendido inconscientemente de esta posibilidad.

La conclusión principal que se puede obtener de todo esto es que esta película será paja en el mundo de la CF. Habrá que buscar el grano en otra parte. Después de todo, ya lo señaló el autor de CF Theodor Sturgeon cuando dijo: “El 90 por 100 de la ciencia ficción es una porquería, pero es que el 90 por 100 de todas las cosas es una porquería”.


M. Peregrina