miércoles, 15 de octubre de 2008

EN DEUDA CON LOS CLÁSICOS

Metrópolis, del director alemán Fritz Lang y con guión de su mujer, Thea Von Harbou, se estrenó en 1927. Con cerca de 40.000 extras, esta soberbia creación supone un segundo estadio en el nacimiento del cine de CF, después de los pasos de George Melléis. Pero mayormente, este filme alemán supuso una revolución absoluta de los efectos especiales cinematográficos mostrando una urbe de dimensiones colosales coronada de grandísimo rascacielos, amplias calles saturadas de vehículos y trenes velocísimos surcando los cielos. Un espectáculo visual sin precedentes y sorprende todavía en nuestro tiempo.

Ficha Técnica
Alemania, 1926
Título original: Metropolis
Dirección: Fritz Lang
Guión: Fritz Lang y Thea von Harbou, basado en la novela homónima de Thea von Harbou
Producción: Erich Pommer
Música: Gottfried Huppertz
Fotografía: Karl Freund, Günther Rittau, Walter Ruttmann
Reparto: Alfred Abel (Johhan Fredersen); Gustav Fröhlich (Freder Fredersen); Brigitte Helm (Maria/The Machine Man/Death/The Seven Deadly Sins); Rudolf Klein-Rogge (C.A. Rotwang, der Erfinder); Fritz Rasp (Der Schmale/Slim); Theodor Loos (Josaphat); Erwin Biswanger (Georg - No. 11811); Heinrich George (Grot)
[Sitio de Ciencia Ficción: http://www.ciencia-ficcion.com/pelis/pmetropol.htm]





Argumento. El filme se desarrolla en el año 2026, en una ciudad-estado de enormes proporciones llamada Metrópolis. La sociedad se ha dividido en dos grupos antagónicos y complementarios: una elite de propietarios y pensadores, que viven en la superficie, viendo el mundo desde los grandes rascacielos y paisajes urbanos, y una casta de trabajadores, que viven bajo la ciudad y que trabajan sin cesar para mantener el modo de vida de los de la superficie. […] Éstos últimos, incitados por un robot se rebelan contra la clase intelectual que tiene el poder, amenazando con destruir la ciudad que se encuentra en la superficie. Pero Freder, hijo del dirigente de Metrópolis, con la ayuda de la hermosa María, de origen humilde, intentarán evitar la destrucción apelando a los sentimientos y al amor (Wikipedia, enciclopedia libre).

Se trata de una distopía futurista que recuerda en gran parte al eslabón anterior que H. G. Wells presenta en su novela “La maquina del tiempo” cuando explica el origen de las dos especies: Elois y Morlocks. Aún así, posee diversas interpretaciones políticas que pueden relacionar la película tanto con ideas marxistas (sociedad clasista y lucha de clases sociales), ideas nazis (idéntica estructura económica corporativista que defendía el programa del Partido Nacional-Socialista de los Trabajadores de Alemania, el NSADP), y ciertos tintes del cristianismo como la historia de la torre de Babel que aparece en la mitad del filme. Sin duda, Metrópolis presenta la confrontación entre clases sociales a través de una crítica al capitalismo y a sus consecuencias alienantes.
Aún así, su interpretación queda abierta y la película encuadrada en la denominada CF política. A juicio personal, todo ello me parece un paralelismo de la convulsión de la sociedad alemana de la república de Weimar durante los años veinte.

Bajo el lema final de "Mittler zwischen Hirn und Hand muss das Herz sein" (mediador entre el cerebro y la mano ha de ser el corazón) queda expresado el objetivo último de la película, una apelación al sentimiento amoroso como motor del planeta. Muchas son las cacotopías que en el mundo de la CF terminan por colocar el amor como solución o como motor de cambio de las sociedades frías y enfermas que dibujan, como, por ejemplo, “Nosotros”, de Zamiatin, donde el protagonista se enamora de una disidente, o “Fahrenheit 451”, de Brabury, donde el amor del protagonista por una lectora hará surgir en él sentimiento de aversión por su trabajo y por la vida en la que vive. A veces el amor no consigue solucionar el problema y se presenta una visión tenebrosa y apocalíptica como el caso de “1984”, de Orwell, donde el amor de los protagonistas es totalmente aniquilado mediante agónicas torturas que revuelven el estómago incluso al mismísimo lector de la obra.

Pero más que la historia, hay que resaltar de esta película, como señalé en la introducción, que supone un espectáculo visual sin precedentes y que constituirá la base del cine de CF y de la recreación del futuro por parte de muchos directores y escritores venideros cuya deuda con Lang es elevada. El film recrea espacios agobiantes, máquinas todopoderosas que alienan al hombre, robots de aspecto humaniode, grandes edificios que desafían el cielo, trenes que corren a altas velocidades por carriles construidos a gran altura de la superficie, calles abarrotadas de vehículos, el oscuro y dantesco subsuelo donde habitan los trabajadores, etc. La recreación futurista es, indudablemente, lo más sorprendente, incluso en los tiempo que corren.
Una visión fruto del expresionismo alemán que parece preconizar el aspecto de las urbes de nuestro presente.


A pesar de los problemas iniciales, como el escaso nivel de taquilla, las críticas negativas en la época y cierta desilusión del director con respecto a su propia creación, Metrópolis es considerada a día de hoy película de culto e icono del siglo XX, por lo cual es indispensable su visualización para cualquier fan de la CF o del cine que desee ahondar mínimamente en su hobby.

[Bibliografía digital consultada:

http://es.wikipedia.org/wiki/Metrópolis_(película)

http://www.ciencia-ficcion.com/pelis/pmetropol.htm (También tomadas de aquí las imágenes)

http://www.clarin.com/diario/2008/07/02/um/m-01706863.htm
http://cinematofilos.com.ar/2008/09/el-malo-de-metrpolis.html]

1 comentario:

Letizia Vandoni dijo...

http://lucia-lucia3sk8hotmailcom.blogspot.com/
hola mikelll
soy lucia y
ya tengo bloggggggg!!!!!!!!!!!!!!